
Dance!
Global Transformations of Latin American CultureFall 2007
Photoessay: Bailando en la diaspora: El Baile de los Negritos
Sebastian Chaskel and Alonso Nichols
El baile une a Yucuaiquín, una ciudad en el oriente de El Salvador, con la ciudad de Somerville, en el oriente de Massachussets. Históricamente Somerville ha sido una ciudad de inmigrantes griegos, irlandeses, italianos y portugueses, y la única característica que tenía en común con Yucuaiquín antes de la década de los 80 era una población con intensas creencias y tradiciones católicas. Los cientos de yucuaiquinenses que se asentaron en Somerville durante las últimas dos décadas trajeron consigo tradiciones religiosas particulares— entre ellas un baile en honor a San Francisco de Asís, el santo patrón de los animales y del medio ambiente, y de Yucuaiquín.
El baile de los negritos ha sido una tradición yucuaiqiunense tan vieja como la memoria. La leyenda nos dice que Yucuaiquín era una aldea escondida en un valle, hasta que un grupo de cazadores encontró una figura de madera de San Francisco de Asís en el monte, debajo de un árbol de amate. Sus intentos de traer la figura a la aldea fueron en vano ya que volvía a aparecer en el monte bajo el árbol de amate. Eventualmente toda la población se trasladó al monte alrededor del árbol en honor a su nuevo santo patrón. Yucuaiquinenses en ese tiempo, y hoy en día, le piden favores a San Francisco, y le ofrecen bailar el baile de los negritos si sus peticiones son concedidas. Ellos creen que San Francisco es generoso hacia los que cumplen con sus obligaciones hacia él, pero riguroso hacia los que no llevan a cabo sus promesas.
Desde los le década de los 80 miles de yucuaiquinenses han migrado a los Estados Unidos. Aunque Yucuaiquín es una ciudad de 10.000 personas, según una organización de yucuaiquinenses en Somerville, hay aproximadamente 2.500 residentes de Somerville que se identifican como yucuaiquinenses. Hoy en día bailan el baile de los negritos para cumplir con promesas a San Francisco de una realidad contemporánea: algunos le agradecen al santo patrón por haber llegado a salvo a los Estados Unidos después de un viaje difícil, mientras otros continúan la tradición para enseñarles a sus hijos nacidos en los Estados Unidos a practicar la cultura salvadoreña y su religión en su nuevo ambiente.
El animado baile de los negritos se baila durante los meses antes del día de San Francisco de Asís, en octubre, al ritmo rápido del tambor y del pito, instrumentos tocados por personas en Yucuaiquín y escuchados en una casetera en Somerville. Los bailadores agitan el chin-chin (maracas) en una mano mientras en la otra llevan un ramo de flores detrás de sus espaldas mientras mueven sus pies de lado a lado; sus caras escondidas detrás de máscaras de madera que se burlan de hombres blancos con ojos grandes y bocas anchas. La explicación detrás del nombre—los negritos— y la vestimenta son de origen desconocido: son costumbres que se han desarrollado desde los tiempos pre-hispánicos y no ofrecen aclaración.
Después de una demostración del baile de los negritos en el Museo de Somerville el año pasado, el alcalde de Somerville viajó a Yucuaiquín para firmar un acuerdo de ciudades hermanas. Los funcionarios de Yucuaiquín viajan a menudo a Somerville para hacer campaña y poner al día a los yucuaiquinenses en el área. Yucuaiquinenses en los dos países están siempre en contacto a través del teléfono, correo electrónico, transferencias de dinero, y el duradero baile que todos comparten. Para los yucuaiquinenses el baile sirve como un vínculo entre Yucuaiquín y sus nuevos hogares, entre el pasado y el presente, y entre generaciones. Se ha vuelto un componente importante en la lucha moderna de los yucuaiquinenses de adaptarse a un sitio nuevo y permanecer fieles a sus raíces salvadoreñas. Aunque sus vidas son drásticamente diferentes en los centros urbanos de los Estados Unidos de lo que eran en su tierra natal, el baile y su santo viajan con la gente de Yucuaiquín.
Sebastián Chaskel trabajó con la comunidad yucuaiquinense en Somerville como parte de sus estudios de antropología en Tufts University. Sebastián ahora es un investigador asociado para Latinoamérica en el Council on Foreign Relations.
Alonso Nichols es un foto-periodista independiente que trabaja en Tufts University y esta interesado en temas relacionados con Latinoamérica y Latinos viviendo en los Estados Unidos. Sus viajes y proyectos lo han llevado desde México y Nicaragua hasta New Orleans, Los Angeles y Kentucky. Su sitio web es www.alonsonichols.com