
Tourism in the Americas
Development Culture and IdentityWinter 2002
Agroturismo como Alternativa de Diversificación del Ingreso en el Eje Cafetero Colombiano
Jorge RamÃrez Vallejo
"Ojala que llueva Café en el Campo..."(canción de Juan Luis Guerra)
Al llegar al Eje Cafetero de Colombia, uno se encuentra con un paisaje natural que maravilla a todos sus visitantes y hace orgullosos a los Colombianos por tener una región que personifica la importancia del café en todas las dimensiones de nuestra sociedad. Pero sobre todo, es una región dotada de unos habitantes trabajadores y emprendedores que buscan permanentemente un mejor vivir. Esta región colonizada solo hace cien anos, presenta una historia reciente que hace una década era solo una idea, la de ofrecer posibilidades turÃsticas para el paÃs y el exterior. Este ?essay? es un reconocimiento a una región, mi región, que se ha consolidado, a pesar de todas las dificultades, como el destino nacional preferido por los turistas, después de la costa atlántica colombiana.
El corazón cafetero colombiano denominado el Eje Cafetero es una región de unos 25 municipios en los departamentos de QuindÃo, Risaralda y Caldas con una población de cerca de 3 millones de habitantes. En este corazón se encuentra concentrada la mayor cantidad de producción de café colombiano y es donde la idiosincrasia de sus gentes esta mas ligada al tema cafetero. Es una región de colonizadores, que a finales del siglo XIX emprendieron su camino desde otras regiones colombianas en busca de nuevas tierras y alternativas de vida para sus familias.
Hasta ahora esta región ha estado ajena a los clásicos problemas que afronta el resto del sector rural colombiano, como la violencia producto del conflicto armado y la producción de cultivos ilÃcitos. Esto debido en gran parte al mayor desarrollo relativo de la región producto de la labor de la Federación Nacional de Cafeteros (Fedecafe). En los últimos setenta anos esta institución ha trabajado en la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de esta zona, conduciendo el proceso de desarrollo en el Eje Cafetero y concentrando sus esfuerzos para proveer servicios para las familias de los productores y para el desarrollo regional, como la construcción de infraestructura fÃsica y social. Acueductos, carreteras rurales, escuelas, electrificación, puestos de salud, e inversión en industrias claves no relacionadas con el café, han sido parte de la agenda de trabajo de Federacafe para alcanzar los encadenamientos necesarios que generan desarrollo regional. Los indicadores socioeconómicos, que abarcan una amplia gama que va desde infraestructura hasta violencia y estabilidad polÃtica, pasando por educación, muestran que los departamentos cafeteros están por encima del promedio nacional.
Infortunadamente todo no es color de rosa en esta historia. Las cosas cambiaron mucho en la ultima década producto de la perdida de rentabilidad del negocio cafetero, ingreso principal de la familia cafetera. El sector cafetero se enfrento a unas condiciones de mercado muy diferentes a las reinantes en el pasado. A raÃz de la terminación de las cláusulas económicas del Acuerdo Internacional del Café, el sector quedo expuesto a un mayor nivel de incertidumbre en cuanto al comportamiento del mercado internacional, con unos precios cada vez mas bajos producto de la entrada de nuevos paÃses al juego del intercambio comercial, y al lento crecimiento del consumo a nivel mundial.
Ante este deterioro en sus condiciones de vida, los habitantes del Eje Cafetero buscaron alternativas de diversificación del ingreso. El caficultor, ante la necesidad de transformar sus explotaciones agropecuarias, se reconvirtió y recurrió a estrategias adptativas diversas que implicaron una nueva organización productiva y espacial. Es asà como los caficultores decidieron que sus plantaciones de café no solo servÃan para exportar ?the richest coffee in the world? sino también, para importar turistas y generar ingresos complementarios. Fue asà entonces como ellos lograron adaptar la infraestructura existente, y generar una nueva dimensión en la economÃa de la región; el Agroturismo.
Los caficultores entendieron que existe una propensión social manifiesta hacia el patrimonio natural y rural, y que se complementa con el nuevo estilo de vacaciones imperantes en la sociedad colombiana en la medida que se desarrolla, es decir, aquellos lapsos cortos y fuera de temporada, como los fines de semana. Es asà como el agroturismo curiosamente aparece como una fuerza contraria a la fuerza ?natural? que se produce en los paÃses en vÃa de desarrollo, donde cada vez se experimenta mas una separación espacial y social de la agricultura.
Los caficultores generaron una de las opciones turÃsticas más atractivas en Colombia; sus fincas cafeteras. Centenares de fincas han sido adaptadas para invitar a turistas y complacer a los aficionados a la ecologÃa y del medio ambiente, como del descanso absoluto, y fueron miles las personas que aceptaron la invitación y visitaron la región cada semana. En la mayorÃa de los casos las fincas son atendidas por sus propietarios, maestros en el arte del hospedaje y la comilona, expertos anfitriones y magos de los frÃjoles, chicharrones, arepas y mazamorras. El encanto de las casonas está en el olor del café de las montañas que se funde con la madera; en el silencio de las nubes, interrumpido apenas por el canto de los pájaros; y en la excitante sensación de bienestar de poder compartir con sus queridos una buena taza de café. Desde cualquier ventana de cualquiera de estas fincas pueden apreciarse las diferentes tonalidades de verde de las montanas simétricamente sembradas. El aroma del café maduro se mezcla con el de los plátanos que comparten el espacio de la finca, y una que otra vaca y muchos animales domésticos que le dan la bienvenida al dÃa en el Eje Cafetero.
Una familia puede pasar una noche en uno de estos escenarios por sólo US$30. Tres dÃas no sobrepasan los US$200 por familia, y una finca mucho más grande, como para veinte personas, sale por US$150 diarios.
Además del atractivo que ofrece las fincas cafeteras, aparecieron mundos de juguete y cien colores que interrumpieron la uniformidad desordenada de las montañas del QuindÃo. El primero está en Montenegro, se trata del Parque del Café, museo, parque de diversiones y sendero ecológico que ha creado un ambiente mágico de reencuentro con la cultura del café. El parque es historia, con su réplica a escala natural de un pueblo cafetero; naturaleza, con su camino selvático en el que se encuentran miles de especies vegetales; botánica, con el Show de las OrquÃdeas, un show al estilo ?Disney? donde orquÃdeas de todas la variedades bailan y cantan y nos cuentan una historia con un hermoso mensaje; glotonerÃa, con sus paraderos de comida, sus raspados, algodones de azúcar y arepas con todo; nostalgia, su viaje en teleférico y su puente desde el que se ve todo el QuindÃo; y finalmente es imponencia, con su avión que se toma un buen tiempo para recorrer el parque. Este parque construido por Federacafe, es el mas importante parque temático del paÃs. Allà se puede conocer todo acerca de la historia y cultura cafetera en su Museo del Café, y el turista se empapa de el hombre y el café, la investigación y su producción, industrialización, o caminar por sus senderos que lo recorren paseando al turista por un autentico y maravilloso paisaje cafetero con toda la oferta de biodiversidad de la región (helechos, guadua, orquÃdeas, etc.). Se termina el recorrido tomando el tren del café, impulsado por una locomotora de vapor de las primeras que existieron en el paÃs, para dar un paseo por todo el parque admirando como lloran los guaduales y se consuelan los cafetales.
El segundo parque constituye un homenaje a los animales, el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria, Panaca. En 1999, abrió sus puertas Panaca como un parque temático agropecuario que propicia la interactividad del hombre con la naturaleza y la zoologÃa domestica. Uno de los objetivos de Panaca es hacer volver la mirada al campo, para que los habitantes de los centros urbanos comprendan la trascendencia del sector agropecuario en el desarrollo económico y social del paÃs. La mayor parte de la infraestructura esta construida con elementos naturales de la región. Allà los visitantes juegan a ser granjeros y se inmiscuyen en los asuntos de aves, mamÃferos y omnÃvoros. Es posible alimentar a los cerditos, que miran con alegrÃa a sus benefactores; darle tetero a las cabras; sentarse a discutir con vacas y terneros; tratar de corchar a los perritos, expertos en aritmética y famosos por no haberse equivocado nunca en sus sumas, restas y multiplicaciones; y divertirse con las gracias de la gallina más chiquita del mundo.
Estos parques se complementan con otras ofertas turÃsticas que ofrece la región como el parque de la Guadua, otro parque temático, que le hace honor a uno de los materiales fundamentales en la arquitectura de la región. Adicionalmente, se encuentran atracciones naturales tales como el Parque de los Nevados, donde el turista visita las nieves perpetuas del Nevado del Ruiz, Tolima y Santa Isabel, la Laguna del Otun, el Valle de Cocora con su aire suizo en el Municipio de Salento, Marcella el municipio premiado por su gestión ambiental, su ecohotel, su reserva forestal, y el zoológico de Pereira, el mas completo del paÃs.
Fue asà entonces que en la medida que pasaba el tiempo, mas y mas turistas de Colombia y extranjeros, a pesar de la mala imagen internacional del paÃs, llegaban a visitar el Eje Cafetero. Todo marchaba bien, el turismo se venia consolidando como una verdadera alternativa económica para la zona rural y sus habitantes, hasta que un terremoto sacudió al Eje Cafetero en Enero de 1999. Mas de mil personas murieron y casi veinticinco mil damnificados aprendieron de hambre, y conocieron la tristeza de los desastres. La infraestructura de la región se vio afectada considerablemente; los acueductos, las vÃas, las casas de las fincas que servÃan como agrohotelels quedaron severamente averiadas, y los parques turÃsticos tuvieron que cerrar sus operaciones.
Inmediatamente, gracias a la tenacidad de la gente de la región, y otra vez, a la labor de la Federación Nacional de Cafeteros, se comenzó el proceso de reconstrucción y en menos de un ano se habÃa habilitado la infraestructura averiada, y se logro retomar el sendero en esta novedosa alternativa de turismo para la región. Gracias a toda esta labor, el Eje Cafetero actualmente se define como uno de los destinos turÃsticos de mayor proyección en Colombia. Es un hecho, por ejemplo, que en las últimas vacaciones del año pasado más de cien mil personas se dedicaron al turismo ecológico y agropecuario en la tierra del café, donde dejaron ingresos importantes para la región. Eso es empuje. También es un hecho que más de cinco mil personas, las mismas que en Enero de 1999 se quedaron sin casa y sin trabajo, están dedicadas hoy al turismo y encontraron un campo laboral amplio que les permitió recuperar su casa y el nivel de vida. Eso es valentÃa. Es otro hecho es que los caficultores del Eje Cafetero tuvieron la sagacidad de impulsar la idea de utilizar sus fincas como hoteles rurales y de apoyar el crecimiento casi surrealista de dos parques: el Parque del Café y Panaca. Eso es inteligencia.