
Democracy in Latin America
Looking Back Thinking AheadFall 2002
Entre los pañales y el poder
La licencia maternal obligatoria para las alcaldesasMagda Hinojosa

Cuando Jacqueline
van Rysselberghe fue informada en Noviembre último que ella debería
dejar su puesto como alcaldesa de Concepción, una de las ciudades
mas grandes e importantes de Chile, ella se defendió. No había
sido acusada de corrupción; ella no había aceptado una posición
política diferente. Su “crimen” era haber dado a luz
su quinto niño a comienzos de ese mes, una niña llamada Magdalena.
Por ley, van Rysselberghe estaba siendo obligada a tomarse casi cuatro meses
de licencia maternal.
La ley laboral chilena concede a las mujeres una generosa licencia maternal
de 18 semanas pagadas por el estado. Los trabajadores municipales, incluidos
los elegidos oficialmente como van Rysselberghe, reciben esta misma licencia
maternal. El articulo 181 de la ley laboral plantea que las mujeres tienen
derecho a seis semanas de licencia maternal antes del nacimiento y a 12
semanas después del parto. Es más, las mujeres chilenas están
protegidas por el articulo 186 de la ley que prohíbe a los empleadores
despedir a las mujeres embarazadas y es ilegal despedir mujeres que se han
acogido a licencia maternal hasta un año después que han terminado
esta licencia. El articulo 187 prohíbe a las mujeres embarazadas
ejecutar cualquier trabajo pesado o hacer turnos de noche.
El tema de que a la mujer alcaldesa se le debería dar una elección
en relación a la licencia maternal es lo que ha dividido a las mujeres
en Chile y unido a mujeres políticas de diferentes orientaciones
política. Alcaldesas de ambos lados, de la derecha, como van Rysselberghe,
y de la izquierda están uniendo fuerzas para cambiar la ley.
Desde la transición democrática chilena, han habido elecciones
a nivel municipal en 1992, 1996 y en 2000, y en cada una de ellas las mujeres
han demostrado ganar una leve ventaja. Las mujeres tienen ahora un 12% de
las alcaldías, donde en 1992 solo un 7% eran mujeres alcaldesas.
El porcentaje de mujeres concejales ha aumentado también, desde un
12% a un 17%. Con este aumento de puestos de mujeres en puestos políticos
a nivel municipal podemos esperar un aumento posterior significativo de
casos como el de van Rysselberghe, ya que muchas de las mujeres iniciándose
en política local están en edad reproductiva.
No obstante, las mujeres que han trabajado incansablemente para garantizar
que la mujer tenga derecho a licencia maternal están desconformes
con la idea de que una mujer pueda no optar por tal licencia, ya que al
hacerlo dejaría las puertas abiertas para toda clase de abusos por
parte de los empleadores. E incluso muchas de estas mismas mujeres tendrían
dificultades ante una ley que pudiera potencialmente prohibir a las mujeres
de oportunidades electorales debido a sus elecciones de reproducir, o que
definiera quién debería cuidar el recién nacido.
El tema va más allá de una representación de genero
equitativa en una democracia; también ha llegado a ser una cuestión
de igualdad de acceso a procesos políticos. Una razón por
la que la alcaldesa de Concepción quería evitar tomar su licencia
maternal era política. De los siete miembros del concejo de Concepción
ninguno es de la Unión Democrática Independiente, el partido
de la alcaldesa. Acogerse a su licencia habría significado permitir
a estos mismos miembros elegir su reemplazante, y ella argumentaba que este
reemplazante sería de una diferente posición política.
Van Rysselberghe hizo conocer que ella tomaría su licencia maternal
si pudiera elegir su reemplazante, y pedía una enmienda a la ley
municipal que permitiera a las alcaldesas en esta situación tener
la opción de abstenerse de su licencia maternal o permitir que estas
mismas alcaldesas eligieran sus reemplazantes.
Sin embargo, muchas mujeres activistas ven el desafío como un paso
atrás. Adriana Delpiano, ministra del Servicio Nacional de la Mujer,
se ha presentado públicamente en oposición a permitir que
van Rysselberghe y mujeres como ella puedan elegir tomar o no la licencia
maternal. Delpiano ha planteado que cambiar la ley para que Van Rysselberghe
pueda evitar su licencia maternal sería un paso atrás para
las mujeres chilenas y un peligroso precedente legal.
Es más, incluso la Sociedad Pediátrica Chilena intervino en
la lucha, formalmente expresando su preocupación sobre el caso de
van Rysselberghe y argumentando que el desarrollo del sistema inmunológico
e intelectual de los niños mejoraría al tomarse la licencia
maternal. El grupo intenta presentar un estudio al gobierno explicando su
deseo de ver esta licencia extendida a seis meses.
Fotos de van Rysselberghe sentada detrás de su escritorio en su oficina
municipal dándole biberón a su bebe junta a sus otros niños
pronto aparecieron en los noticieros chilenos, aunque su caso no es el primero
de una mujer alcaldesa optando por no tomarse el derecho a quedarse en casa
con su bebe.
La alcaldesa de Maule, Fresia Faúndez, quién dio a luz su
cuarto niño durante el 2001 no tuvo que enfrentarse a la misma oposición
política. Cuatro de los cinco miembros del consejo son de su coalición
política, la Concertación, aunque solo uno de estos, era miembro
del partido de la Democracia Cristiana. No obstante, Faúndez pidió
solo un día de ausencia de sus deberes administrativos seguido del
nacimiento. También se le obligó a tomar las 12 semanas de
ausencia maternal.
Cristina Girardi de Cerro Navia, una municipalidad que es parte del gran
Santiago, trató por no optar a su licencia maternal en 1997 y también
lo intento Miriam Rodríguez de Chépica. Las motivaciones para
rehusar a acogerse a una ausencia maternal no son inmediatamente obvias
en el caso de la popular alcaldesa del Partido Por la Democracia en Cerro
Navia, cuyo concejo esta compuesto de seis miembros de su propia coalición
política. El séptimo miembro del consejo es un independiente
que unió fuerzas con los partidos de la derecha para las elecciones
municipales. La alcaldesa de Chépica, Miriam Rodríguez del
Partido Socialista, se enfrentó a una oposición dentro de
su propia municipalidad, ya que tres de sus cinco concejales eran de la
derecha, y ninguno de los otros miembros era de su partido. Las razones
por decidir a no acogerse a licencia maternal son potencialmente políticas,
pero innegablemente son al final personales. No es de imaginar la confusión
legal que tendrá lugar.
¿Puede una mujer alcaldesa casi al término de su mandato dar
a luz y esperar tomarse 18 semanas de ausencia de su cargo y regresar aún
cuando un nuevo alcalde ha sido elegido? El articulo 186 de la ley impide
a los empleadores despedir mujeres embarazadas, pero eso no parece aplicable
a titulares electos. ¿Son los votantes los jefes? La reelección
en este caso sería lo opuesto a despedir una alcaldesa, pero no esperaríamos
que los votantes chilenos o la democracia chilena permitiera una situación
en que las alcaldesas embarazadas o alcaldesas que recientemente han dado
a luz tuvieran que reelegirse. Sería demasiado absurdo también
sugerir que las reuniones programadas en las horas vespertinas violan la
ley laboral. Parece evidente que al pensar en las posibilidades de nuevos
estatutos legales deban ser escritos para ser dirigidos adecuadamente concerniente
en relación a las mujeres titulares elegidas.
Tener un bebe no hace que una mujer sea incapaz de desempeñar sus
funciones, como lo probó van Rysselberghe cuando apareció
en el municipio con su bebe y trató de convertir la oficina del lado
en una pseudo-guardería. Faúndez quería tomarse tan
solo un día de sus funciones, indicando también que ella pensaba
que era capaz de cumplir con las exigencias de un recién nacido y
su posición ejecutiva.
Las mujeres en el congreso están exentas de leyes relacionadas con
licencia maternal, tal vez porque la legislación sería problemática
si los senadores y diputados estuvieran ausentes por más de cuatro
meses a la vez. Pero las mujeres en la política local van en aumento
adquiriendo más responsabilidades, ya que la descentralización
ha dado a las municipalidades muchas funciones que antes estaban en la esfera
del gobierno nacional. Las alcaldías tienen mas poder y los alcaldes
y ex-alcaldes han aumentando su importancia en la política nacional.
Hasta más importante que el tema de la representación política
de las mujeres, ¿porque deberían los partidos políticos
postular individuos que tengan que abandonar su oficina política
por 18 semanas y que podrían hacer esto más de una vez en
el curso de un periodo de cuatro años? Una licencia maternal obligada
podría dar a los lideres de partidos políticos una razón
para discriminar en contra de todas las mujeres en edad reproductiva, temiendo
que durante su ausencia ese puesto se fuera a la oposición. O temiendo
que los votantes pudieran expresar su preocupación acerca de las
mujeres tomando su licencia, estos lideres temerían respaldar la
campaña de mujeres que han tomado su licencia maternal o que estén
embarazadas. Acogiéndose a su licencia maternal obligatoria les puede
dar la impresión a los votantes que las mujeres no están dedicadas
a su carrera política y debilitaría la oferta de reelección
de las mujeres o su capacidad de perseguir un nivel más elevado en
posiciones políticas. Observando una difícil pelea por el
tema de alcaldesas embarazadas podría convencer a otras mujeres a
permanecer fuera de la política. Ser parte de tal pelea podría
influenciar las decisiones reproductivas de las mujeres como Jacqueline
van Rysselberghe.
Magda Hinojosa actualmente se encuentra en Chile donde esta realizando las investigaciones para su tesis doctoral sobre la representación de las mujeres en la política local. Aunque sus investigaciones tratan el tema de los procesos partidarios, y no la licencia maternal, todos los chilenos desde los taxistas hasta los profesores insistieron en platicar con ella sobre este tema. Se puede comunicar con ella en su dirección de correo electrónico <hinojosa@fas.harvard.edu>.