
Cityscapes
Latin America and BeyondWinter 2003
From Country to City: Internal Migration
Teófilo Altamirano
En los últimos 20, años las investigaciones en la antropología urbana en el Perú fueron muy escasas debido en parte a la inseguridad provocada por la violencia política, la crisis académica y de investigación que sufrieron y todavía sufren las universidades, en particular las nacionales y el recorte de fuentes financieras externas para la investigación, particularmente académicas, debido a la reorientación de los fondos hacia los países del ex-bloque socialista y la prioridad para atender trabajos más orientados a la aplicación. La mayor parte de los análisis sobre la cultura urbana se han hecho sobre la base de datos estadísticos secundarios o en basé a presunciones teóricas e ideológicas sin los datos etnográficos que los sustenten.
En los últimos años, las investigaciones urbanas han empezado a cubrir esa gran ausencia, en particular de datos etnográficos, en parte, gracias a la relativa estabilidad política y una nueva actitud por parte de los estudiantes de ciencias sociales, en particular de, universidades nacionales, que han tornado el discurso político e ideológico a otro donde la objetividad y el análisis aparecen como metas académicas. Este cambio se debe a la necesidad de contribuir, por un lado, al avance de la teoría, la metodología y el trabajo dé campo, y por otro, la necesidad de profesionalización para ingresar a un mundo mucho más competitivo en donde el que está mejor preparado, académica y profesionalmente, estará en mejores condiciones para acceder a un mercado laboral cada vez más restringido debido a la nueva orientación de la economía liberal.
En las dos últimas décadas se han sucedido variados procesos socioculturales urbanos que en conjunto, han transformado su rostro demográfico, sociopolítico, cultural, organizacional y de las relaciones de género. Entre los fenómenos socioculturales más importantes que se han sucedido citarnos: a) la presencia de un nuevo tipo de migrantes: los desplazados por la violencia política; b) crecimiento de ciudades intermedias, disminución de la migración a Lima Metropolitana y el incremento de la migración internacional; c) incremento de la migración femenina; d) el declinarniento de los movimientos de pobladores; e) emergencia de organizaciones locales de diverso tipo; f) continuidad y fortalecimiento de las organizaciones de migrantes en las ciudades.
A pesar de que los procesos a los que hemos hecho referencia, son mutuamente complementarios, porque definen ese nuevo rostro de la nueva cultura urbana de Lima Metropolitana, los analizaremos de manera separada. Cada uno de ellos cuenta con su propia dinámica y tiene pesos absolutos y relativos diferentes porque dependen de las variables como la extracción de clase social y económica; lugar en el espacio sociogeográfico; procedencia étnica, cultural y geográfica; los diversos grados de urbanización, género, edad y tiempo (le residencia en la ciudad.
Los Nuevos migrantes, los desplazados
El efecto más objetivo que produjo la violencia política, aparte de la cantidad de muertos y el costo económico, fue el surgimiento de un nuevo tipo de migración caracterizado por su naturaleza compulsiva e involuntaria. Los destinos de estos desplazados fueron las ciudades, en particular Lima Metropolitana que albergó hasta un 40% de toda la población desplazada que se estima llegó a 800,000. Esta población proviene mayoritariamente de los departamentos más pobres como Ayacucho, Huancavelica y Apurímac. Son los pobres más pobres de comunidades campesinas alejadas de las ciudades. Su presencia en la ciudad causó y todavía sigue causando indiferencia, recelo, hasta temor Esto nos induce a pensar que la ciudad no estaba preparada a albergar estos nuevos actores sociales y culturales son los distritos más pobres de la periferia urbana, en del cono sur los que los acogieron. Para muchos de la alta urbana, los desplazados, son los invisibles porque se encuentran lejos de sus residencias y porque se confunden con los migrantes económicos.
Los procesos de inserción cultural social y económica de los desplazados, han sido muy diferentes a los migrantes económicos; estos últimos brindaron su solidaridad, otros al no tener las redes sociales ocuparon tierras eriazas y encontraron mayores dificultades socioeconómicas. Debido a las condiciones psicológicas, antropológicas caracterizadas por el miedo, la desadaptación y la ausencia en algunos casos completa de recursos, sus vidas transcurrieron en la inseguridad al no saber si podían retomar o podían s vidas en la ciudad. Organizaciones no gubernamentales, la iglesia, algunas universidades y el gobierno central desplegaron actividades insuficientes para cubrir las necesidades, no solamente materiales sino también culturales. Mientras el proceso del desplazamiento continuaba, la ciudad también experimentaba el embate de la violencia cuya intensidad y sus formas fueron forjando una cultura de la violencia que se podía advertir n solamente en el contexto urbano, sino también en las diversas zonas de la ciudad hasta llegar a los hogares.
Las organizaciones de migrantes o clubes (le provincianos asumieron un rol muy ambiguo, por un lado, los desplazados eran sus paisanos, algunos de ellos parientes ‘y vecinos que requerían del apoyo económico y emocional; algunas asociaciones ofrecieron sus ayudas, por otro lado, las asociaciones no querían asumir la defensa de sus derechos porque existía el temor de que puedan ser denunciados por colaborar, porque en la mentalidad popular, muchos desplazados han sido contundidos con los terroristas. El mayor apoyo que las asociaciones les brindaron fue a través de sus actividades donde el desplazado podía encontrar un contexto cultural que evocaba al pueblo de donde había salido abruptamente. Era además el lugar donde podía establecer sus redes sociales necesarias para reducir los riesgos de exclusión social y soledad.
A partir de 1992, la posibilidad del retorno se abrió. Muchos han retomado, otros se han quedado porque han podido superar las grandes dificultades. Los que han retornado han dejado familiares en Lima. El retomo, en general, no es completo porque la migración forzada les ha permitido ampliar sus redes sociales y económicas y muchos de ellos están en ambos contextos, una estrategia que ha probado ser relativamente mejor que solamente estar en uno de los lados, como lo demostraremos en el capítulo segundo.
Crecimiento de ciudades intermedias, disminución de la migración hacia Lima y el incremento de la migración internacional
El censo de 1993 muestra tres fenómenos poblacionales referidos a la migración interna e internacional. El primero, se refiere al relativo declinamiento de la migración hacia Lima Metropolitana, en parte debido a la reorientación de la migración interna hacia las ciudades intermedias. En la actualidad Lima Metropolitana crece a un ritmo de 1.7 por ciento anual después de haber crecido 3.5% en las décadas del sesenta al ochenta. Otras razones, a parte de la relativa disminución de la migración interna, es la tendencia de las parejas a tener menor número de hijos, consecuencia de la gran campaña sobre el control de la natalidad y también por la autorregulación de las parejas para tener menos hijos; la otra razón es el incremento de la emigración que en los últimos años casi se ha cuadruplicado pasando de 500,000 peruanos en el exterior en 1980 (Altamirano, 1988) a 1 940,000 para 1999. La mayor parte de esta población procede de Lima Metropolitana; otro factor, pero de menor importancia cualitativa es la migración de retorno tanto de los desplazados como de mígrantes económicos.
El segundo fenómeno es el crecimiento de ciudades intermedias. En los últimos 20 años, las ciudades intermedias experimentan un crecimiento demográfico acelerado. Son migrantes de los pueblos ciudades, de las provincias y distritos de las capitales del departamento. Ciudades como Cuzco, Huancayo, Juliaca, Huancayo, Juliaca, Ayacucho, Abancay, crecen entre el 4 y 7% anual. Es cierto que en términos absolutos Lima sigue recibiendo más migrantes. El gran crecimiento demográfico que actualmente experimentan las ciudades intermedias está produciendo efectos en el medio ambiente en el uso del espacio, además está creando mayor demanda social y la oferta es escasa. La ventaja de estos migrantes es que muchos de ellos no pierden el contacto con sus pueblos de origen porque retoman frecuentemente, un proceso diferente a la migración a Lima Metropolitana donde muchos de ellos pierden el contacto con sus pueblos o retornan de manera más espaciada.
El tercer fenómeno se refiere al incremento acelerado de la emigración. En los últimos 20 años el número de emigrantes se ha cuadruplicado. En la actualidad la emigración ya no es privilegio de clases dominantes. Entre los nuevos migrantes están desde pastores de ovejas de la sierra central en los EE.UU. de Norteamérica, miles de empleadas domésticas, hasta miembros de la clase alta. El mayor impacto socioeconómico y cultural de esta migración es la transnacionalización de la cultura peruana, las remesas monetarias y no monetarias que están modificando los patrones de consumo en las familias de los migrantes, además de los conflictos raciales,, étnicos y sociales que se producen en los países de destino principalmente, EE.UU. de Norteamérica, Europa del Oeste y últimamente el Japón, incluso en Argentina y Chile. A semejanza de los de la sierra en Lima Metropolitana, los peruanos en el exterior se han organizado en centenares de asociaciones voluntarias. Tanto los objetivos como las formas de organización y los tipos son similares a los de Lima Metropolitana, aunque tienen diferencias, principalmente en sus visiones, imágenes y en la cantidad de remesas. En adelante, la emigración será una opción cada vez más deseada; año a año se incrementará el número de emigrantes y simultáneamente los países de destino endurecerán sus leyes migratorias en contra de los más pobres. Se prevén más conflictos raciales y la xenofobia se incrementará.
El incremento de la migración femenina
Hace unos 20 años el volumen de la migración interna e internacional masculina, era largamente superior a la femenina. Los condicionantes culturales de que el varón es el que tiene que trabajar, viajar, estudiar y mantener a la familia, influía en la decisión migracional. Estos condicionantes, en el tiempo, fueron cambiando debido a la creciente necesidad de trabajo femenino fuera de la casa y a la relativa tolerancia de los varones que empezaban a aceptar los cambios en los roles femeninos. Por otro lado, la demanda de trabajo femenino se incrementaba en las ciudades especialmente en el comercio y el empleo doméstico. La educación formal rural empezaba a incorporar más y más mujeres, entonces la mujer descubría que para continuar educándose y tener mejores condiciones de entrar al mercado laboral era necesario migrar a las ciudades. Empezaba una época de liberación y de cambio de roles más públicos. La migración permitía a la mujer descubrir nuevos horizontes y oportunidades incluso matrimoniales. Las mujeres no tardaron mucho en enfrentar los retos de la vida urbana en donde empezaban a ser líderes en la defensa de sus derechos cívicos. Muchas de ellas empezaban a asumir la conducción de la familia, entrar en la educación formal incluso universitaria.
En la actualidad el último censo muestra que el 50% de la población migrante es mujer. En el caso de la migración internacional la proporción es ligeramente mayor al de los varones. El 25% de los hogares en Lima Metropolitana tienen a la mujer como jefe de hogar; este porcentaje se irá incrementando en la medida en que se incrementen los divorcios, separaciones o de madres solteras como está sucediendo en la actualidad. El desempleo y subempleo que agobia a la población económicamente activa es más alta entre los varones. Ya existen muchos hogares donde la mujer trabaja y el varón se queda en la casa a cuidar los niños y a cocinar En las actividades de los clubes de
Provincianos, las mujeres determinan el éxito o no-éxito; muchas de ellas son dirigentes y asumen cargos religiosos. Retornan a sus pueblos con mucha frecuencia y son las innovadoras culturales; son más regionalistas y al mismo tiempo conservan y practican los valores tradicionales. Tienen gran capacidad para combinar lo moderno y lo tradicional, mientras los varones prefieren lo moderno en desmedro de lo tradicional.
Declinamiento de los movimientos de pobladores y surgimiento de organizaciones más locales
La gradual pérdida de la influencia que ejercieron los partidos políticos tradicionales en las organizaciones barriales y en la población de los distritos más populosos, además del debilitamiento de los sindicatos consecuencia de la informalidad y la creciente crisis del sector formal, dieron paso al surgimiento de muchas organizaciones locales y más dispersas.
Durante la década del ochenta, la violencia política urbana, además del creciente control militar desde el gobierno, desmovilizó políticamente a la población. Las organizaciones populares que tuvieron gran actividad en la década del setenta, ingresaron a una etapa de inactividad durante la década del ochenta incluso hasta la actualidad, a pesar de que la violencia política se ha controlado.
El vacío creado por las organizaciones populares fue gradualmente reemplazado por el surgimiento de muchas organizaciones de carácter más localizado, es decir con un ámbito espacial que se circunscribe a los callejones, sectores, manzanas, grupos de viviendas, parroquias, etc. Al interior de estos espacios se organizan en agrupaciones vecinales, asociaciones de residentes, grupos de oración, asociaciones deportivas, asociaciones de defensa contra la delincuencia, juntas vecinales, clubes deportivos de fútbol,basket y vóley y un sin número de organizaciones cuyos objetivos son más puntuales, dependiendo de la naturaleza de las organizaciones. Tanto las organizaciones internas de cada una de ellas, como las normas no escritas que rigen sus derechos y obligaciones, muestran la manera como ejercen y practican sus democracias; una democracia que se realiza independientemente de las influencias del gobierno central, de los todavía existentes sindicatos y partidos políticos. Esta es la nueva democracia de los migrantes e hijos de migrantes en donde las costumbres, tradiciones, experiencias previas a la migración y las ansiedades, expectativas, anhelos, frustraciones, etc. cømponentes que caracterizan a la cultura urbana actual se condensan en estas pequeñas organizaciones. Los actores sociales sienten a sus organizaciones como de ellos y para ellos. No fue alguien de fuera de sus barrios los que vinieron a organizarlas como siempre lo han hecho los partidos políticos, los sindicatos y el gobierno. Las reglas de funcionamiento de cada organización emergen del mismo pueblo. Las decisiones, los estatutos y las normas internas y externas, son creaciones colectivas aunque el liderazgo es asumido por los varones en la mayoría de los casos y por los que tienen más educación formal. Se trata de asociaciones voluntarias y no obligatorias, los miembros son grupos de familias, vecinos y amigos.
Continuidad y fortalecimiento de los clubes de provincianos
Una de las organizaciones voluntarias que no solamente tienen una trayectoria histórica que se remite a las primeras épocas de la migración, sino que se han mantenido hasta la actualidad, son los clubes de provincianos. Estos clubes, como lo analizaremos a lo largo de este libro, han sobrevivido a diversos regímenes políticos y se han mantenido en crecimiento en concordancia al crecimiento de la migración. Comparativamente a las otras organizaciones urbanas mencionadas, los clubes provincianos congregan a una mayor cantidad de miembros y tienen una gravitación espacial más allá de las localidades, en particular los de carácter provincial y departamental. Cada pueblo, hasta el más pequeño, particularmente de la sierra, tiene una o más asociaciones que los representan. Su carácter relativamente apolítico les ha permitido no solamente agrupar a migrantes de diversas tendencias políticas, sino también lograr consensos para emprender diversas actividades.
Entre todas las organizaciones locales que han emergido, antes, en el proceso mismo y después de la violencia política que experimentamos en la década del ochenta, las organizaciones de los migrantes han sido las que mejor han representado a la ideología, aspiraciones solamente de los migrantes, sino también de sus hijos. Su influencia en la vida de los migrantes, es tal de que, los peruanos en el exterior también se organizan en asociaciones similares, la razón,, en parte, es la experiencia previa a la migración de haber participado en Lima Metropolitana. En el primer volumen de esta serie, analizamos ampliamente estas organizaciones. En un estudio comprativo que realizamos sobre estas organizaciones en los países andinos (Perú, Ecuador y Bolivia), en México, en la ciudad de México y en la frontera con los EE.UU. de Norteamérica (Altamirano y Hirabayashi, editores 1996), demostramos que los países que tienen densa población campesina, como es el caso de los cuatro países, son los que muestran el mayor número de organizaciones de base campesina y/o indígena en las ciudades.
Este mismo fenómeno sucede en el África y en el sub-continente asiático. Se trata de respuestas culturales de carácter más local, no solamente porque se desarrollan dentro de una localidad urbana, sino porque proceden de localidades de las comunidades de origen.
Para conocer con mayor precisión las características actuales del la organización, las imágenes y percepciones que tienen las en su conjunto de, los líderes que las dirigen, además de la opinión de los miembros respecto a sus localidades de origen, Prom-Perú me encomendó desarrollar una investigación entre octubre de 1997 hasta marzo de 1981 . Para el efecto se aplicó tres cuestionarios relativamente distintos, primero a los dirigentes de las asociaciones departamentales, provinciales y distritales; segundo, a los líderes de las asociaciones; y tercero, al migrante promedio. El objetivo central de las encuestas fue establecer la relación de tres principales variables: migración, cultura y desarrollo. Además de estas encuestas, recolectamos datos estadísticos y datos cualitativos además de otros complementarios como videos, fotografías, análisis de archivos, entrevistas y observaciones de las diversas actividades de las asociaciones. Por ser un departamento símbolo, Ayacucho fue escogido para dedicarle un capítulo especial.
NUEVAS INTERACCIONES ENTRE EL CAMPO Y LAS CIUDADES
La perspectiva teórica del dualismo estructural que separaba el campo de la ciudad, lo moderno de lo tradicional, lo rural de lo urbano, lo particular (rural) de lo universal (ciudad), propiciado por la teoría de la modernización y del desarrollismo, han quedado teórica y metodológicamente obsoletas. Las evidencias sociodemográficas y culturales de las últimas décadas nos demuestran que el campo y las ciudades han ingresado definitivamente a una intensa interacción y de mutua correspondencia. No se puede analizar la ciudad independientemente del campo y viceversa. Hay muchos elementos culturales de ambos en ambos, la cuestión es aislarlos para medir en qué porcentajes están representados en cada uno.
La migración tradicional del campo a la ciudad, que en general tenía una vocación laboral para incrementar los ingresos familiares, están dando lugar a movimientos poblacionales en donde los migrantes salen y entran de la ciudad y/o del campo con mayor freuencia y libertad. El abandono temporal, estacional o definitivo del campo por el campesino, ya no es novedad.
Las comunidades, pueblos pequeños y las capitales de provincias, diariamente reciben a personas extrañas al pueblo. Las nuevas apertura de carreteras, las necesidades de vinculación locales y regionales y los trámites burocráticos y no burocráticos administrativos por las ciudades intermedias y pequeñas, están condicionando a una mayor movilidad poblacional. De igual manera la necesidad de visitar a los familiares que han quedado en el pueblo, la provisión de productos agropecuarios y/o la exploración de nuevos mercados en las zonas rurales requieren de desplazamientos entre las ciudades y el campo. Muchos migrantes en las ciudades retornan periódicamente a sus pueblos porque mantienen negocios agropecuarios o de pequeños comercios.
Muchos migrantes de retorno interno y transnacionales invierten sus ahorros en la compra de las popularmente llamadas “combis”; estos medios de transporte están reemplazando a los ómnibus que paulatinamente se están retirando. Cada pueblo, hasta los más alejados, están comunicados a las pequeñas y medianas ciudades.
La ciudad y el campo para los migrantes, o para los que están inmersos en movimientos poblacionales, aparecen como un solo mundo complementario, un día están en la ciudad, al siguiente están en el campo. Este tipo de movimientos son cada vez más necesarios como nuevas estrategias sociales y económicas. El campo por sí sólo es incapaz de proveerle los recursos ocupacionales y económicos al campesino; de igual manera, la ciudad no puede funcionar como tal sin la provisión de los alimentos que vienen del campo, del concurso de la mano de obra temporal que proviene del campo, particularmente en el sector de servicios. Es cierto que estas nuevas interacciones entre el campo y las ciudades no son recíprocas y/o igualitarias. Como antes, el campo sigue subsidiando a las ciudades, el salario urbano es mayor que el rural; la ciudad sigue ejerciendo poder económico, social y cultural sobre el campo. La población sigue mirando a las ciudades con la esperanza de mejorar sus condiciones económicas, pero no siempre las sociales, culturales y psicológicas. El campo sigue dependiendo de las modas que llegan de las ciudades como se puede observar en la música, la vestimenta, los hábitos alimenticios, etc. En la población joven del campo hay cada vez una mayor apertura al cambio; los jóvenes se alejan de los valores culturales de los padres quienes aún se aferran a sus patrones organizativos y las tradiciones locales. El joven migra o se moviliza con más frecuencia. Muchos de ellos son los nuevos líderes en el campo, son los nuevos líderes en el campo, son los nuevos y eficientes intermediarios con las ciudades. Muchos jóvenes, mujeres, han emigrado directamente a los EE.UU. de los países de Europa del Oeste. Podemos ya hablar de es decir, del pequeño pueblo que ha ingresado a la globalización. Sin embargo, esto sólo es una faceta de la nueva situación rural. Paralela o simultáneamente a esta mayor articulación inicial inserción en el proceso de globalización, hay sectores mayoritarios que se han empobrecido materialmente y no participan de los supuestos beneficios de la globalización; este es un tema que requiere mayor atención y no puede ser agotado en este capítulo. El 6% de la población del Perú tiene un televisor y el 95% radios transistores y no transistores. Las noticias locales, nacionales y mundiales llegan con mayor rapidez a la villa. La radio es un gran aliado del agricultor en su inserción al mercado porque le brinda información actualizada de precios, ofertas y demandas de productos y bienes de capital.
En los útlimos años ha surgido una gran variedad de intermediarios y la ciudad. Estos no son migrantes sino circulan entre el campo y la ciudad; entre los más importantes están los choferes de combis, de camionetas, camiones, ómnibuses; los comerciantes de bienes primarios y suntuarios; los maestros de escuela; el propagandista de algún producto de mercado, en particular de productos de uso artículos eléctricos, en particular en los pequeños que ahora cuentan con luz eléctrica, los evangelizadores de sectas protestantes; músicos de discotecas; vendedores de ropa y artículos de plástico, etc. También los mismos pobladores del campo se están convirtiendo en intermediarios con las ciudades, entre ellos los agricultores medianos y grandes que se movilizan a las ciudades con sus productos o circulan de feria en feria, en muchos casos son los propios líderes del pueblo que frecuentemente tienen hacia otros pueblos y/o hacia las ciudades. También las mujeres se movilizan con mayor frecuencia, este aspecto será desarrollado con mayor profundidad en este capítulo.
1. LA CRECIENTE URBANIZACIÓN RURAL
Sobre el proceso de urbanización acelerada que experimentan las ciudades en el Perú se han hecho muchos estudios previos incluyendo los míos propios. Entre los autores que han analizado este proceso desde la perspectiva etnográfica, estructural y demográfica están Lobo, 1976; Matos Mar, 1967 y 1984; Altamirano, 1984 y 1988; Aramburú, 1982; Collier, 1976; Lloyd, 1978, etc. Como se puede notar, existen escasos estudios en los últimos años como afirmamos anteriormente. Contrariamente, sobre el otro efecto que está produciendo las migraciones internas, es decir la urbanización del campo, o los cambios que se han producido en las zonas rurales, no existen estudios. En la actualidad, un equipo de investigadores del Departamento de Sociología del Desarrollo de la Universidad de Wageningen, Holanda; de la Maestría en Antropología de la Universidad Católica del Perú y del Departamento de Antropología Social y Sociología de la Universidad de Tel Aviv en Israel, llevamos a cabo un proyecto , que tiene como tema central la migración y los impactos culturales dentro y fuera en una variedad de pueblos en el Valle del Mantaro. Parte de los datos cualitativos para sostener nuestros argumentos se originan en nuestros hallazgos etnográficos.
Para el acelerado proceso de urbanización del campo, en particular en la etapa post violencia desde 1992, en los lugares donde la violencia tuvo mayor impacto, y en los otros pueblos que sufrieron en menor escala el impacto de la violencia, varios factores han contribuido simultáneamente o de manera interdependiente. Entre estos factores citamos a la nueva presencia del Estado; el mercado interno y externo; la migración y los movimientos poblacionales de retorno; la presencia de sectas religiosas, particularmente protestantes; nuevos patrones de urbanismo; la presencia creciente de los medios de
Comunicación, el rol de la escuela rural; las mujeres como los nuevos actores de la migración, y las actitudes y aspiraciones, en particular de los jóvenes.
Todos estos aspectos, en mayor o menor grado, intensidad y frecuencia, están interactuando en el campo y conducen a un proceso de desruralización y urbanización. Sin embargo este proceso no significa todavía el fin de la ruralidad cultural. Para entender mejor o estos nuevos factores se ínterrelacionan entre sí, a continuación analizaremos de manera separada, a pesar que estructuralmente interdependientes. La secuencia que presentamos no esta organizada por orden de importancia, es más bien situacional. enfatizaremos solamente aquellos aspectos de cada uno que nos sirvan para entender el tema central: La urbanización del campo.
La presencia del Estado, en particular en las áreas de violencia se ha recuperado rápidamente en la etapa post-violencia. En las otras áreas tenor impacto de la violencia, el Estado se ha mantenido presente en mayor o menor grado. Además de las autoridades locales como el prefecto, el gobernador y el teniente gobernador que representan al gobierno, éste se ha hecho más presente a través de los proyectos de desarrollo económico y social ejecutado por FONCODES (Fondo de compensación y Desarrollo). Estos proyectos han privilegiado la construcción de la infraestructura y han dejado de lado la parte sociocultural. La apertura y mejoramiento de carreteras hacia los pueblos pequeños, comunidades, barrios, anexos, pagos, estancias, está contribuyendo eficazmente a la articulación del campo con la ciudad y viceversa. De igual manera, la implementación de pequeñas plantas hidroeléctricas, o de aquellas que se originan en estaciones más grandes, no solamente ha permitido la llegada de la luz eléctrica, sino también está permitiendo el uso creciente de artefactos eléctricos, en particular la televisión y la radio, o la implementación de pequeñas industrias como la panadería, herrería, zapatería, etc.
Las permanentes visitas de los agentes de desarrollo del gobierno 1 campo de la educación, la salud, de los programas de planificación familiar, en general, tienen efectos urbanizadores. En particular la escuela rural que desde el principio ha sido el agente de urbanización más eficaz por ser medio de alfabetización y castellanización de las poblaciones nativas. En general, el efecto que produjo la acelerada alfabetización rural fue el incremento de las migraciones hacia las ciudades. Los cambios socioculturales internos, tanto en los hábitos alimenticios, como en la ropa, además del creciente predominio del uso del idioma castellano sobre el quechua y el aymara, están conduciendo a un proceso de urbanización acelerado e irreversible.
Al respecto, la sustitución creciente de la producción local por los productos manufacturados que provienen de las ciudades, incluso de otros países, en parte, debido a la libre importación, están cambiando los hábitos de higiene y de alimentación. La creciente vinculación de la comunidad al mercado interno vía la comercialización de productos y la provisión de servicios, permite la creciente participación de los campesinos en la economía regional. El dinero es el medio de transacción más usado debido a que los intercambios de productos y servicios son cada vez menores, en parte, porque se produce cada vez menos excedentes agropecuarios para el intercambio. La reducción del excedente, en parte, es debida a que la población económicamente activa dedicada a la agricultura ha disminuido debido a la migración.
Casi cada comunidad campesina y/o el distrito tienen ferias dominicales, algunas de ellas en otros días de la semana porque no pueden competir entre ellos. Las ferias son eventos socioeconómicos y culturales de gran intercambio entre la economía nacional, regional y local. Este intercambio es desigual porque los productos del agro pierden ante los productos manufacturados porque no pueden competir en calidad y cantidad. Las ferias son escenarios de grandes intermediarios entre el campo y la ciudad, convocan a comerciantes citadínos y campesinos. El citadino va al campo solo para vender sus productos y luego retorna a la ciudad mientras el campesino se queda.
Como efecto de este sistema de intermediación, en el hogar del campesino cada vez hay más productos urbanos. Una de las consecuencias visibles es la presencia de plásticos, latas de conservas de , frutas, platos, etc. Unos años atrás, no era posible encontrar objetos. En una observación rápida que hicimos de un mercado en una comunidad campesina de la parte alta del Valle del Mantaro encontramos que en la feria cada viernes había más productos ¡facturados urbanos que los del propio lugar. Este predominio continuará en la medida que la tendencia es cada vez mayor y que menor producción agropecuaria y artesanal local. El campesino vez más consume estos productos urbanos y los suyos los vende y consume menos. Por ejemplo, produce queso y carne y no los come, los vende, y con esa venta compra azúcar, fideos, pan, o otros utensilios del hogar o utensilios para la escuela de los hijos.
MIGRACIÓN Y LOS MOVIMIENTOS POBLACIONALES
Existen dos tipos de retorno de las personas que han salido del pueblo. El primero es la migración de retorno, es decir, el proceso por cual el migrante que ha residido casi permanentemente en las ciudades, en un centro minero o en la ceja de selva, y últimamente ha estado fuera del país, retorna al pueblo y nuevamente reside en él. En al, retorna solo o con la esposa porque los hijos tienden a quedarse en los lugares de destino último. Este es el caso de los desplazados por la violencia política y algunos migrantes voluntarios.
El segundo tipo es más bien un movimiento poblacional, es decir, retorno temporal y/o estacional. Estos movimientos son más comunes y se desarrollan a lo largo del año en particular en ocasiones festividades religiosas del Santo patrón, nos en las chacras que dejaron. Muchos de éstos encargan a campesinos del lugar o a campesinos desplazados por la violencia la conducción de la producción.
Ambos tipos de retorno producen efectos en el proceso de urbanización rural porque los retornantes introducen innovaciones tanto en la producción como en los patrones de consumo. El retornante, en comparación con otros que no son del lugar, tiene un rol más activo en la urbanización porque su presencia se convierte en modelo de modernidad e innovación en la unidad doméstica yio en la comunidad. Una aspiración permanente entre los que no han emigrado, es la de ser modernos, aspiración que no puede ser realizable en la comunidad, pero sí en la ciudad. Directa o indirectamente, el retornante contribuye así a la migración, en algunos casos deliberadamente contribuye a que los familiares migren.
A diferencia del catolicismo, las sectas protestante contribuyen más eficazmente al proceso de urbanización porque estimulan el progreso material, las innovaciones y la economía de mercado. La evangelización católica que empezó junto con la conquista ha sido más flexible, permitiendo las prácticas y rituales nativos y no fue un agente de cambio tanto en la economía como en la organización social. Contrariamente, el protestantismo llega a la comunidad con un nuevo mensaje, el mensaje de la prosperidad para el que se debe renunciar a todos aquellos valores materiales y espirituales que producen supuestamente el atraso y la tradicionalidad, entre estos están las fiestas religiosas, el consumo de alcohol, la poligamia, etc.
Los protestantes no llegan al campo solamente con un nuevo mensaje cristiano basado en la Biblia, sino también llegan con ayudas asistencialistas y herramientas de trabajo para promover la producción y productividad. A diferencia de los católicos, tienen mayores fuentes de financiación externa. Estas ventajas comparativas les ha permitido captar cada vez más adeptos tanto en el campo como en las ciudades. Otra ventaja adicional a diferencia de los católicos es que pueden ordenar pastores evangelizadores del mismo pueblo; estos por ser del lugar tienen la ventaja de vivir en la comunidad y desarrollar más agresivamente proselitismo religioso incorporando gradualmente a sus familiares, vecinos y paisanos a la secta.
Un ejemplo concreto del nuevo urbanismo es la vivienda que nos tra tangiblemente los cambios que están ocurriendo en el :to urbanístico en el. campo. Se observa con frecuencia, en una más o menos común tres tipos de vivienda: una de paja, otra de la tercera de calamina y/o eternit. La primera corresponde al lo, la segunda al hijo; la tercera al nieto. El abuelo no tiene experiencia migratoria, habla quechua y es casi siempre analfabeto, o ha vivido mayormente en el campo, pero tiene experiencia migratoria temporal en las minas, la ceja de selva o las ciudades medias y/o Lima. El nieto es joven, ha retornado de la ciudad o de las minas, es bilingüe, tiene educación formal y es el líder del pueblo o un candidato a serlo.
Este ejemplo nos muestra el cambio que está experimentado el :to urbanístico de los pueblos rurales. En el tiempo los patrones urbanísticos introducidos por el nieto serán dominantes. La parte urbana de las comunidades crecen más rápidamente que en el campo. Se abren más calles, algunos que no han migrado construyen sus casas en la parte urbana. Los retornantes construyen mayoritariamente sus casas en la parte urbana. Los modelos de casas citadinas los preferidos, cuanto más se parezcan a las que hay en las ciudades, mejor para el innovador. También en las áreas rurales del pueblo pueden observarse casas de dos pisos de teja y/o calamina. Estas edificaciones combinan lo tradicional con lo moderno. Los animales domésticos están presentes tanto en las casas tradicionales como en las modernas. De igual manera el usó social del espacio en las casas tradicionales ahora tienen casi las mismas funciones en la moderna. El abuelo, como parte de la familia ya participa de la casa nueva aunque no dejará su casa de paja.
LA PRESENCIA CRECIENTE DE LOS NUEVOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
La radio es el medio más eficaz de urbanización. De acuerdo al censo de 1993 el 95% de los peruanos cuentan con este medio. La creciente audiencia rural ha condicionado a que los productores de programas en las ciudades viertan sus mensajes al campo porque en muchos casos ahí están los nuevos consumidores. La creciente presencia de productos manufacturados en el campo está estimulando a que los distribuidores, intermediarios y los productores urbanos se orienten al campo. Cada vez que llega una carretera a un pueblo llegan también los productos manufacturados.
En 1993, el 65% de los peruanos contaban un aparato televisivo. Este porcentaje se ha elevado estos últimos años debido en parte a la electrificación rural y debido también a los cambios en los patrones de consumo y la creciente preferencia por estos artefactos por parte de los campesinos. En un estudio que realicé en 1991 en los estados de Wyoming, Idaho, Utah y California, sobre los pastores de ovejas del Valle del Mantaro que trabajan en los ranchos de estos estados , nos reveló que hay un cambio sustantivo en el destino de las remesas que las familias de las comunidades de las partes altas del Valle del Mantaro están recibiendo, antes de 1990 esas remesas eran destinadas al fortalecimiento de las actividades agropecuarias y las fiestas religiosas del pueblo; en la actualidad la mayor parte de las remesas destinan a la compra de artefactos eléctricos en particular televisores, en la compra de camionetas “combis” para el transporte en las unidades a los mercados y ciudades cercanas.
Los medios de comunicación escritos son los menos utilizados ~ue son relativamente caros y requieren de un tiempo especial. Otro tipo de medios escritos, como revistas, libros, folletos, etc., en aún más restricciones. Aún los maestros primarios rurales n casi excluidos por el poco interés además porque sus salarios muy bajos.
Simultáneamente, al creciente uso de los medios de comunicación-escrita, radial y televisiva, la tradición oral se sigue manteniendo que no con la misma intensidad, frecuencia, rango y contenidos. La gran movilidad geográfica de los campesinos y el creciente rol de la mujer en el mercado está produciendo cambios en la oralidad o las relaciones cara a cara, dónde se íntercambia información.
Las frecuencias de las interacciones son cada vez menores, el rango se está ampliando y la intensidad es cada vez menor. El contenido, de haber sido de mayor concentración en temas domésticos y casi privados está pasando a ser más público y extradoméstico. La comunicación interpersonal que era más de carácter simbólico de afirmación al pueblo y a la familia, está dando lugar a otro más utilitario e instrumental. La gente se comunica cada vez más para resolver un problema en general de crácter más económico; es decir, cómo resolver el problema del ingreso, de la comida, la vivienda, etc. Para mejorar la producción y la productividad y tener información del mercado o de las noticias de la región, del país y del extranjero, los campesinos se valen de la radio; los pastores llevan consigo sus radios transistorizados al campo.
La pregunta que surge de estos argumento es ¿cómo entender la creciente pobreza con el también creciente uso de los medios de comunicación? Aparentemente los argumentos indicados hasta ahora nos sugieren que el beneficio de la globalización ha llegado a la villa y que esto continuará. Lo cierto es que no todos los campesinos o los habitantes rurales están participando en estos beneficios, todavía es un grupo pequeño aquel que puede comprar televisor y los medios escritos. Mientras esto sucede, la mayoría de la población sigue utilizando la tradición oral, el medio de comunicación más utilizados.
Desde su aparición en las zonas rurales, la escuela fue y sigue siendo un poderoso factor para la migración a las ciudades. Las comunidades donde se implementaron las escuelas fueron las primeras que entraron al proceso de migración. La razón para esto es que los programas educativos han tomado modelos urbanos teniendo como meta la castellanización. En los programas de estudio, los valores culturales urbanos como el individualismo, la competencia, el premio al mejor estudiante, etc., son los mensajes que se transmiten en la escuela. Por otro lado, los padres permanentemente inculcan a sus hijos a la profesionalización, no desean que sus hijos continúen como ellos, es decir, campesinos. La mayoría de las áreas rurales tienen escuelas hasta la primaria completa, luego para la secundaria el estudiante tiene que viajar a la ciudad cercana o a la capital de la República. Una vez en la ciudad, el estudiante se quedará, los retornos serán temporales. Las experiencias tempranas en la escuela rural serán marcadoras de la personalidad del migrante. La mejor recompensa de éstos a sus escuelas será las remesas para mejorar la infraestructura escolar. La migración será más posible para los mejores estudiantes; los medianos y los de menor rendimiento, por lo general se quedarán. Este será uno de los medios de descapitalización del campo. Los profesores de las escuelas son en su mayoría citadínos, no tienen el deseo ni la voluntad de radicar en el campo, por consiguiente, su compromiso con la comunidad es casi inexistente; muchos de ellos son monolingües, hispanohablantes y no mostrarán el deseo de aprender el idioma nativo porque lo consideran una barrera al cambio o a la castellanización. En los últimos años algunos profesores 1 están fijando sus residencias en las ciudades cercanas.
La facilidad en el transporte entre las comunidades campesinas con las ciudades intermedias está permitiendo que los escolares, de manera creciente, prefieran estudiar en estas ciudades a las que se movilizan diariamente. En general, estos estudiantes provienen de as que pueden pagar los gastos de transporte y la recompensa e recibirán una mejor educación en comparación a la que pueden recibir en el campo. En el campo se quedan los más pobres y la educación que reciban será de menor calidad.
LAS MUJERES, LOS NUEVOS MIGRANTES
Desde que empezaron las migraciones internas y últimamente las internacionales, existió un condicionante cultural que inhibía la migración de las mujeres. Culturalmente era más aceptable, además se ligitimaba que la migración fuera casi exclusivamente una decisión masculina. Era el padre y/o el hijo mayor quien o quienes tenían que migrar porque era parte de la vida pública extrafamiliar de la que
gozaban los varones. La migración rural-urbana, en general, de carácter laboral, implicaba asumir trabajos eminentemente manuales por consiguiente masculinos. A la mujer no solamente se le limitaba en sus aspiraciones educativas, sino también en las migracionales. La comunidad no veía positivamente que una mujer salga de la comunidad, excepto cuando viajaba junto a su marido o a un familiar datos censales de 1940, 1961 y 1972 nos muestran más mujeres residiendo en el campo en comparación a los varones. La ausencia temporal, estacional y/o permanente de los varones, ha redefinido los ocupacionales de las mujeres, quienes de haber tenido un rol más privado, pasan a desarrollar otro más público. La necesidad de asegurar la reproducción de la economía doméstica condicionaba, y en algunos casos determinaba la participación pública de la mujer, no Lente en la economía doméstica, sino también en los cargos políticos y religiosos.
Desde hace unos 20 años, y más intensamente en los últimos, la m de la mujer tradicional o apegada a su pueblo y a su cultura original está cambiando rápidamente debido al incremento de la migración femenina. El mayor atractivo para este incremento es el trabajo doméstico urbano en hogares de clase media, media-alta y alta, tanto en las ciudades intermedias, en Lima Metropolitana, como en Europa occidental y los EE.UU. de Norteamérica. En 1984, cuando realizamos un estudio sobre los ay maras y quechuas en Lima , encontramos que la cantidad de mujeres migrantes en Lima va era similar a la de los varones. Es altamente probable que esa tendencia ¡todavía se mantenga y en algunos casos encontramos más mujeres que varones . En el caso de las migraciones Internacionales ha sucedido lo mismo, incluso, en el caso de los peruanos (le la Unión Europea hay 4% más de mujeres que varones. En este caso, también la razón de la migración es la demanda por servicio doméstico.
El efecto cultural de esta nueva migración femenina es la modernización de los miembros más tradicionales en las unidades domésticas campesinas: las mujeres. Cuando regresan al hogar se convierten en las innovadoras de los valores culturales. En algunos casos, el rol innovador de las mujeres migrantes en el campo es más efectivo que el de los varones porque las mujeres invierten más tiempo en el hogar, es decir, retornan a los patrones culturales previos a la migración. Sin embargo, en algunos casos se encuentran atrapadas y/o en conflicto con estos valores culturales tradicionales del hogar porque todavía el rol de la madre, el padre y los abuelos no ha cambiado.
En resumen, las mujeres migrantes, en particular las jóvenes, están contribuyendo eficazmente al nuevo proceso de urbanización del campo. Se prevé que este rol continuará con mayor fuerza.
Los medios de comunicación, en particular los radiales, junto con los valores materiales y no materiales que se transmiten en las escuelas, la influencia del mercado y la cada vez mayor dependencia cultural de la ciudad, condiciona y en algunos casos determina las actitudes y aspiraciones de los pobladores rurales. El deseo del logro constantemente inculcado por los padres y los maestros de las escuelas. En la etapa post-violencia en las áreas rurales, las actitudes hacia la vida, el trabajo, la familia y los otros comuneros y pobladores les son de mayor optimismo; la comunicación es más libre y abierta. A pesar de estas nuevas manifestaciones, el problema de la pobreza es un limitante porque muchas de estas actitudes se pueden lustradas y los lamentos causados por las necesidades diarias pueden convertirse en obstáculos. Sin embargo, la cultura del trabajo es más valorada ahora, el ahorro y la productividad parecen tener aceptación. La comunidad campesina como organización está perdiendo iníluencla en los campesinos. La familia y no la comunidad individual y no lo colectivo, parecen ser las normas cotidianas; de igual manera, las actitudes sobre la vida, la muerte, el dinero, el trabajo y la Familia se orientan por ese rumbo.
Existe una estrecha correlación entre las actitudes y las aspiraciones. Por un lado, existe todavía la aspiración de alcanzar un pleno desarrollo de la comunidad teniendo como base la organización comunal. Por otro lado, esta aspiración está cada vez más reñida con la modernidad y el desarrollo económico y social. El padre de familia va a tener más ingresos para satisfacer las crecientes necesidades, igual manera, la madre se incorpora en la actividad comercial cada vez con mayor frecuencia, la aspiración es tener mayor ingreso familiar. Los mismos padres aspiran a que sus hijos ya no sean agricultores o pequeños ganaderos como ellos y más bien dan mayor valor a la educación formal con la esperanza de que ésta pueda ser el canal para salir de las actividades agropecuarias. En la selección de la pareja para el matrimonio la endogamia está cediendo el paso a la exogamia; una pareja que provenga de la ciudad tiene un mayor agregado” en comparación a uno o una del campo. Los campesinos cada vez aspiran tener una residencia en la parte urbana del distrito, los comuneros reemplazan la chakitakclla por el arado; en el mejor de los casos, un arado por un tractor, un carro de segunda mano por acémilas. Es decir, son aspiraciones que en muchos casos se quedan como ideales porque la mayor parte de las veces no podrán ser satisfechas. Esta falta de empatía entre una aspiración ideal y/o material con la realidad puede traer como consecuencia pequeñas frustraciones, más aún cuando el que aspira tiene un grado de educación formal mayor, tal como sucede con los maestros primarios. En algunas de las comunidades campesinas de la parte baja y alta del Valle del Mantaro, varias de estas aspiraciones indicadas se han cumplido, están cumpliéndose, o están en vías de cumplirse. Por ejemplo, la aspiración de los campesinos pastores de ovejas, que trabajaron en el oeste norteamericano, (de tener una camioneta llamada “combi”, o la de tener una casa en el área urbana del pueblo o en la ciudad de Chupaca y Huancayo se están cumpliendo. Sin embargo, en general son pocos los que pueden satisfacer sus deseos; la razón fundamental es la falta de trabajo, o los ingresos que solamente cubren los gastos familiares.
El informe final del proyecto, más la lista de las asociaciones departamentales, provinciales y distritales, está contenido en: Los Migrantes como Agentes de Promoción del Perú. Lima, Abril de 1998.
Migrant Networks, Livelihoods, and the Cultural Construction of Community in the Central Highlands of Perú. Financiado por el NIRP (Netherland, Israel Development _Research programme).
El estudio está contenido en: Exodo. Peruanos en el Exterior: pág. 136-153. Fondo Editorial PUCP, 1992.
Teófilo Altamirano is a professor in the Department of Social Sciences at the Pontificia Universidad Católica del Perú. This article was based on ideas developed in Liderazgo y Organizaciones de Provincianos en Lima Metropolitana: Culturas Migrantes e Imaginarios sobre el Desarrollo. Volumen II Por Teófilo Altamirano. Fondo Editorial PUCP y Prom-Perú año 2000, Lima, Perú.