 

#  El Sol y un Invierno de Reflexion 

 





November 25, 2019

 

 

 **By Leslie Benavides, CASA Chile Fall 2019 (Brown '20)**

 As I write this, exactly one week from my departure back to the United States and six months in Chile, I find it important to be explicit about my identities: I experienced Chile as a first-generation, brown university student, indigenous and latinx, low-income, brown-skinned woman. I also find it important to mention a small, but important detail: my semester abroad was the first semester of my senior year. Something you may find helpful is names: Eliza is a Barnard student I met here, Pilo is the CASA Resident Director, Andrea is a friend from Brown, and Amanda is the former Communications and Programs Coordinator. Que raro se siente escribir esta última reflexión. Mucho ha cambiado y la misma vez, mucho sigue igual. Los últimos seis meses me han enseñado mucho.

 Llegue a Santiago hace casi seis meses en un invierno mucho más fuerte y frío de lo que me esperaba. En los primeros dos aprendí mucho sobre la historia de Chile, sobre perspectivos de mujeres Indígenas, sobre la memoria difícil de la dictadura militar. En esos dos meses aprendí lo que significa mudarse a un país nuevo, entrar a una pasantía en un sector nuevo, encontrar donde vivir, etc. Y la verdad no fue fácil. Al principio me sentía muy sola, el tema del museo muchas veces fue muy difícil mentalmente y el invierno no me ayudaba a querer salir de cama. Pero en los primeros dos meses también pude reconectarme con Andrea y conocer a Amanda. Logre escribir mucho en el museo y trabajar con un tremendo equipo de mujeres bacanes. El final de mis dos meses fueron marcados por dos cosas-- una mudanza muy difícil emocionalmente y una bienvenida muy linda de CASA y Eliza.

 Entonces empezó mi estadía más académica en Chile. Estos tres meses estuvieron llenos de puntos muy altos y otros muy bajos. El feriado fue difícil y me enseño que no me llevaría bien con todas las personas del grupo. También me enseñó estar en paz con ese hecho-- me importaba más vivir en mutuo respeto mientras me defendía que vivir llevándome bien con alguien con quien no era compatible. Llegue a extrañar mucho a mi pololo y hasta a Brown.

 A veces se me hacía difícil no tener certeza de cuando tendria clase, el frío parecía no acabarse y extrañaba mucho a Amanda. Me acuerdo que ella me dijo que el invierno era para reflexionar-- tal vez el irme de Providence en invierno y llegar otro era señal de la vida que yo necesitaba más tiempo en mi cuerpo y en mi cabeza reflexionando. Y, bueno, eso marcó esos tres meses. Reflexione mucho, leí mucho y tambien tuve el gran privilegio de viajar mucho. Llegue no solo a conocerme más a mi misma, a mi cuerpo y alma, pero también llegue a conocer a Lima, San Pedro, Pucón, Temuco, Valdivia, Valparaíso y Buenos Aires.

 Llegó Octubre y trajo un lindo calor. Empecé a correr más y hasta me inscribi a una carrera. Empecé ha hacer arte y vestirme con más confianza. Mientras mi piel se ponia mas morena, yo me sentía más como mi misma-- como que el sol me daba besos, felicitandome de haber sobrevivido un gran invierno. Por fin tuve una semana con todas mis clases y al parecer, las cosas iban mejorando. Y allí cambió todo. El sol no solo venía a cambiarme a mi, si no a todo los Chilenos. Así es como en el último mes he tenido el privilegio de ver cómo el pueblo Chileno pone en práctica todo lo que ha reflexionado. Cansados del neoliberalismo, luchan por una primavera y un verano más justo. Se que no ha sido fácil para nadie. Las últimas dos semanas se me han hecho difícil-- hay noches donde se me dificulta dormir al pensar en el sufrir de la gente. Aun así, me enriquece y me llena con mucho calor ver a un pueblo despertar sin miedo. En el último mes he aprendido más que en cualquier clase o cualquier libro. He sentido mucho, llorado mucho, sonreído mucho. Mas que nada, he amado mucho a este pais--- y asi, me voy. Me voy con el corazón muy lleno de amor-- hacia el Museo de la Memoria, hacia la gente que me ha permitido lindas amistades como Eliza, Pilo, Amanda, hacia la tierra que me ha bienvenido y apapachado, hacia a la gente indígena quien me ha permitido mucha enseñanza y respeto a la pachamama, hacia la juventud valiente del país y hacia la fortaleza del pueblo Chileno. Cuando aterrice en los Estados Unidos cumplire 22 años. Los últimos seis meses me han enseñado mucho y se que me guiaran este próximo año. Mi tiempo aquí ha tenido muchos puntos altos y bajos como la cordillera de los Andes. Asimismo, han hecho mi estadía en Chile una etapa hermosa-- marcada por terremotos de emociones y cambios de estaciones.

 Gracias Chile-- y muchas muchas gracias Pilo.



 

 

 



 

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